lunes, 20 de agosto de 2012

CRÍTICA HACIA ALGUNAS IDEAS DE NICOLÁS MAQUIAVELO RESPECTO DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA

PRIMERA PARTE

Por: David Albeto Valerio Miranda 


Introducción

En el siguiente texto pretenderé ofrecer una crítica hacia algunas ideas de la organización política que propone Nicolás Maquiavelo (1469-1527). La razón por la que pienso que es importante reflexionar con sentido crítico estas ideas es porque tengo sospechas de si ¿hoy en día es posible encontrar influencia de este autor en nuestra organización política?

Para poder realizar de una manera más sensata este intento de crítica me apoyare en una autoridad como es: Karl Marx (1818-1883), de quien analizaremos también algunas de sus ideas para contrastarlas, con las del autor antes mencionado, así como algunas aportaciones de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) que puedan colaborar respecto al tema y mi punto de vista. A manera de enriquecer y profundizar en mayor medida este texto. Además de intentar responder a mis sospechas, otro aspecto rescatable de este texto podría ser: el que nos muestre dos posturas hacia el problema ¿Cómo debemos de organizarnos? Problema que pude competerle tanto a la filosofía política o como a la ética. En esta ocasión sólo nos enfocaremos a las ideas políticas de los autores mencionados.

El texto se organizará de la siguiente manera: primero expondré algunos puntos clave que puedan ofrecer un panorama del pensamiento de Maquiavelo respecto al tema, posteriormente ofreceré algunos argumentos de Marx. Para finalizar palparé una posible conclusión de este contraste. Cabe aclarar que las citas de Rousseau y mis comentarios serán intercalados durante el desarrollo del texto y de acuerdo a la postura que se esté analizando. Nuestros tiempos y circunstancias nos impulsan a escribir y criticar al sistema, pues es posible que el desarrollo educativo y por tanto filosófico de nuestro país este sujeto a las condiciones sociopolíticas en las cuales vivimos.
Comenzaremos pues tratando  desarrollar algunas ideas de Maquiavelo que fueron plasmadas en su obra: “El príncipe” (1513-1519). Traté de seleccionar sólo algunas ideas que me parecieron puede reflejar o representar su pensamiento y postura política que es lo que aquí nos interesa. Tómese en cuenta la siguiente idea expuesta: Quien se haga dueño de una ciudad y no la aplaste, espere ser aplastado por ella[1]

Podemos interpretar varias cosas de este pequeña muestra, primero hay que entender que el concepto aplastar en este contexto es violento y el enunciado “hacerse dueño de una ciudad” como llegar a la cima de un puesto público en la organización social, lo que en nuestro contexto sería, por mencionar un ejemplo, llegar a la presidencia.

Respecto de la expresión “no la aplaste” pude darnos a entender que si el gobernante es demasiado misericordioso (ventaja o desventaja que se comentara más adelante) como consecuencia su pueblo se rebelará y lo aplastara a él. Cuestión que está dentro de la posibilidad, pero para evitar cualquier situación de desorden, el mandatario tiene que mostrar autoridad y no titubear:

Hay tres modos de conservar un Estado que, antes de ser adquirido, estaba acostumbrado a regirse por sus propias leyes y a vivir en libertad: primero, destruirlo; después, radicarse en él; por último dejarlo regir por sus leyes, obligarlo a pagar un tributo y establecer un gobierno compuesto por un corto número de personas, para que se encargue de velar por la conquista.[2]

Desde este primer momento se puede comenzar a mostrar la postura de Maquiavelo pues según la cita anterior estaría aconsejando al gobernante a ser lo menos misericordioso posible con su pueblo. Por tanto ¿estaría justificando acciones bélicas como el genocidio? Al parecer si, pues el gobernante o príncipe debe aplastar primero al pueblo, supongo que con  autoridad y arbitrariedad desmedida, lo cual provocaría un efecto de un equilibrio, buscar siempre el mayor bien del pueblo, evitando hecatombes que pongan en riesgo la integridad del reino o nación, la pregunta aquí es: ¿este equilibrio o paz social es legitimo siendo producto de la coerción?


Tal vez se intentarían justificar con la idea de que el príncipe debe ganarse el respeto de su pueblo para poder preservar el orden. Aunque desde mi perspectiva sostendría que la violencia y la arbitrariedad no son formas necesarias ni elementales para preservar el orden, incluso puede ser perjudicial para el gobernante, por lo que considero que: promover el respeto y orden por este medio (violento) no es una medida sensata en una justa organización política. Podemos seguir reafirmando la postura del Nicolás Maquiavelo con otras ideas expuestas en su obra El Príncipe, que ofreceré a continuación: Ha de notarse, pues, que a los hombres hay que conquistarlos o eliminarlos.[3]Ello lo dice Maquiavelo a fin de evitar la venganza, porque dicha acción debilitaría la soberanía de la autoridad.

La propuesta se sigue mostrando clara, pues en esta cita anterior, hay una disyunción exclusiva “o” es decir a los hombres o se les conquista o se les elimina, no muestra otra alternativa de acuerdo para gobernar, en este sentido: ¿estará agotando la manera de gobernar a una única visión o arquetipo en la cual no acepte alternativas y por tanto mantenerse cerrada? Aparte de que no menciona si la conquista puede ser violenta.
De cualquier forma Maquiavelo está apoyando una postura de organización política en la que por medio de la arbitrariedad y la violencia legítima, ejercida por el Estado, se mantenga el orden. Que es algo similar a lo que se vive hoy en día, en México y Latinoamérica, donde nuestro ilustre estado atemoriza a la población militarizando el país con la justificación de su supuesta “lucha contra el narco” pues temen que con el aumento del hambre y la miseria se geste una rebelión.

Esta estrategia o característica, de los gobernantes hacia cómo deben mantener el poder apoyaría, la ya gastada hipótesis que han propuesto algunos pensadores a lo largo de la historia, en la cual se dice que entre los seres humanos se da un fenómeno donde existe un opresor y un oprimido.

Rousseau en su libro del contrato social menciona algo relacionado con esto último en discusión, expresando: El argumento de Calígula equivale al de Hobbes, Grotio y Aristóteles (…) los hombres no son naturalmente iguales pues unos nacen para ser esclavos y otros para dominar.[4] 

Con este tipo de estrategias para gobernar y mantener el Estado, tal como en los siglos XVI-XVIII y aunado a la idiosincrasia maquiavélica, pareciera que los gobernantes apoyan esta propuesta y tratan de llevarla a la práctica actualmente. Desde mi punto de vista es una idea equivocada, que atenta contra la población y la subsistencia humana.  De entrada se está eliminando de una manera discriminante a un gran sector de la población, sosteniendo que unos nacen para ser sometidos.

Propongo es equivocada porque creo, que como seres humanos y animales racionales que somos, deberíamos mostrar las mismas posibilidades para desarrollarnos manifestando un respeto y así llegar a un acuerdo mutuo. De lo contrario se estaría apoyando la idea del dominio del más fuerte, propuesta  que creo es equivocada pues la fuerza no debe ser parámetro ni justificación de dominio, me apoyo en Rousseau: Puesto que ningún hombre tiene por naturaleza autoridad sobre su semejante y puesto que la fuerza no constituye derecho alguno quedan solo las convenciones como base de toda autoridad legítima sobre los hombres.[5]    

Pero al parecer a las estrategias de gobernación maquiavélicas estarían violando las convenciones justas y se postrarían a favor del autoritarismo gobernando con la fuerza brindada pos sus ejércitos e instituciones. Precisamente la fuerza del Estado se gesta en sus corporaciones, una de ellas y podría decirse que después del ejercito la más importante es la iglesia, pues Maquiavelo también nos muestra su complicidad directa con el estado: Los principados (…) se conservan dado que se apoyan en antiguas instituciones religiosas que son tan potentes y de tal calidad que mantienen a sus príncipes en el poder sea cual fuese el modo en que estos procedan y vivan.[6]
Es decir que los gobiernos (ya sea príncipe, presidente, mandatario, etcétera.) se aprovechan de la buena fe del pueblo, para por medio de las creencias y tradiciones atemorizar y dominar. Esta fuerza del Estado no sólo se rige en sus cuerpos represivos sino también por la vía espiritual, moral, educativa y cultural.

  


[1] Nicolás Maquiavelo, El príncipe. Ed. Porrúa, México DF, 2003, pp.12-13.
[2] Ídem., p. 12
[3] Nicolás Maquiavelo, El príncipe, Ed. Porrúa, México, 2003, p. 6.
[4] Jacobo Rousseau, El contrato social, Porrúa, México, p. 5.
[5] Ídem., p. 6.
[6] Nicolás Maquiavelo, Op. Cit., p. 28.

2 comentarios:

  1. me gustaría poder en contra mas autores que critiquen el pensamiento de maquiavelo

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